FOUCAULT Y EL MUNDO SIN AFUERA 

 

Tomemos un pequeño ejemplo en Foucault, en una entrevista dada unos años después de la publicación de su texto titulado justamente “El pensamiento del afuera”. Según su propia confesión, si había creído totalmente en la literatura en el primer periodo de su trayectoria, es porque en ese momento de su recorrido creía vivamente en su exterioridad. Y si el
lenguaje de la locura le ha interesado, es porque en ella estaba en juego igualmente su exterioridad respecto de la cultura. Desde ese punto de vista, la escritura y la locura estarían sobre el mismo plano, teniendo en cuenta su carácter no-circulatorio, la inutilidad de su función, el aspecto de auto-referencia que le era propio2
. Pero mucho más por su dimensión subversiva y transgresiva, lo que les es común sería “la palabra absolutamente
anárquica, la palabra sin institución, la palabra profundamente marginal que cruza y mina todos los otros discursos”. La literatura y la locura pertenecen a lo que Blanchot ha llamado La part du feu, lo que una cultura reserva a la destrucción y reduce a cenizas, eso con lo que no puede vivir, eso de lo que hace un incendio eterno.
Esta perspectiva dominante todavía en la época de la escritura de La historia de la Locura
no ha resistido por mucho tiempo. En el momento en que Foucault vuelve explícito ese nolugar de la literatura, su extra-territorialidad, él se pregunta si la época en que “la escritura bastaba para expresar una respuesta respecto de la sociedad moderna”3 estaría ya cumplida. Recuperando el espacio de circulación social y de consumación, quizá la escritura haya
sido, como se decía en la época, recuperada por el sistema, es decir vencida por la burguesía y la sociedad capitalista. Ha deja de estar “en el afuera”, no conservaría ya la exterioridad que conformaba su singularidad absoluta. De ahí que Foucault se pregunte: para pasar al otro lado, para incendiarse y consumirse, para entrar en un espacio irreducible
al nuestro y en un lugar que no haría parte de la sociedad, ¿no sería necesario hacer algo distinto a literatura? Si descubrimos hoy, decía a inicios de los años sesenta, que nos es necesario salir de la literatura, abandonandola a su “ “magro destino histórico”, es Blanchot, siempre él, quien nos lo habría enseñado. Blanchot quien es el más impregnado de
literatura, pero sobre el modo de la exterioridad, nos obliga a abandonarla en el momento mismo en que ella deserta el afuera para devenir ese adentro en el que nos comunicamos y en el que nos reconocemos confortablemente.

Cartografías del afuera- Autor: Peter Pál Pelbart– Collège international de Philosophie | Rue Descartes
2008/1 – n° 59 pages 20 à 30

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