XXI MELODÍAS DE AMOR
por Ignacio Bermudez
I- La luna viajante que reposa al unísono
con mis brazos lechosos, danzando en las aguas delicadas,
tu eres pasión, en mis envolventes ojos
consumidos por tu risa.
II- Leyendo los tibios cielos estrellados;
que al marearme en el aluvión
transportan el veneno ronco de tu s lenguas
Elegantemente me dices: " te amo,
en el rayo, en el cielo,
en el infierno de tus sentidos pulcros;
te amo en la eternidad,
y en la marea cruel de mortalidad"
Olas de ruina en ruina
llenan nuestro amor;
pero nuestro amor es riel en las catedrales;
bajando la tierra a la luna...
III- Eres cruda miel enfilada;
nunca quedas en la ciudad
siempre estas en lo alto de mi corazón.
IV- Muy quietecita te acuestas
entre los versos colgados poéticamente
en tus ruedas heroicas.
Alzas siempre mis ojos;
y... arrodillada, con tu boca abierta,
haces de mi cráter inferior
humano ardor.
V- Dulce hallo tu piel,
que al ser carne
es bebible por mis secos dientes.
Hallo tu alma húmedo sol,
brillándome siempre en tu jardín afectado,
abierto con mis rasgos de exquisita belleza.
VI- Coronas al incendiar mi rojo y cruel rebaño
fiel
Muerte, muerte, muerte...a la feroz voz del terrible mal.
¡Oh! Luz, entre las pálidas llamas afiladas
sobre el sonoro profundo sentir de mi alma cortés,
deja pulir mi alma enamorada,
mi alma que es un río de amor entre perlas de manos.
Tesoro te doy, corriendo lejanas palizas mordidas.
VII- Vi tu cuerpo desnudo
cerca de mi precioso y celestial vientre risueño.
Vi tu alma, mas cerca...en mí.
VIII- Hora de tomar tu mano ha llegado,
ni temprano, ni tarde
entre roble y nido
es que mi amor sacudido
te ve como un rosal de esmeraldas, prodigiosos,
en mi mar espiritual.
IX- Me abrigo en tu piel joven,
llanura libertad; de mi eterno amor...
ahora, me agrando en tus bravos caballos asustados,
dije: yo los gobierno.
X- Grata mansión, en tu sonrisas de huerta perfección.
Llenas jardines de olor a frescura de amo poético.
Cuando la pena es muerte,
y la noche se estrella al día,
tus ojos vierten mares de caudales blancos
miel de noche lucida ;
ahora, mi propio destino es nuestro amor eterno
Todo es miel y encanto,
cuando los sueños son buena fortuna;
la buena fortuna deslumbra nuestros ojos cegados;
abren sus ojos para ver la luz.
XI- Quiero contarte: tus sueños son los míos
ya que las estrellas son el rugido de himnos simbólicos;
ellas mueven junco sus cristalinas preciadas noches fantásticas
¿ Ves el girasol en ellas ?
¿ sientes la misa en ellas ?
¿ tocas sus lagrimas ?
Déjame llevarte ensoñadas
al cielo estrellado,
tocando las niñitas estrellas
que navegan entre los soles
para apreciar las prosas corridas.
XII- Tu aliento de rosa perfección
enfurece el desvestir
tocando tu sentido mas dócil
hallo la muerte de muertes
la vida surge como tonel;
eso si que es el fruto del gozo.
Trueno pálido surges
Y ahí estas y cálida en el aire
Esperando decir : amor
XIII- Te amo, estrella en el sol
cuando ríes, cando lloras.
Te amo cabalgando en el lado de tus entrañas,
Aunque la flores pican mas que las lagrimas
El lado es belleza en ti..
¡GRANDE! Lado rico, lado echo flor en ti.
Te amo cantando en el campo disparatado,
Sentada en mi estómago
Como blanca cigüeña.
Te amo, cuando miras mis labios con margaritas en mis hombros,
Diciendo: amor, tu luz es mi luz.
Te amo, cuando lloras, ríes, corriendo, mirando...te
amo, te amo, te amo, desde que abro los ojos...
XIV- Derretís mi hielo con pradera dulce
desde lengua aguada, de viento en viento
hasta la oscura llorona mentirosa.
XV- Alma mía; soy tesoro del querer,
tu dolor fue alba pura
ahora en celeste felicidad expresiva.
Latente río en las montañas de mi querer.
Tus pétalos estirados de alegrías mías
en ti
coñac en tus perezosas piernas
nariz erguida , tan bonita;
peinada, alegre, amarilla durmiendo en le fruto cerrado.
Pino muerto
Entre rosales secretos
como invocación de morada perfecta
tu canto es mi canto
me das tu río de luz?
Y yo en la montaña del repaso
Nos bañamos juntos desnudos
Entre agua y agua somos templanza
Que día,
Lleno de divinidades, clemencias, y mi amor
que renace como placenta de honor eterno
en tus pechos.
XVI- Dios sabe: nuestros cuerpos son galardón de
sexo
Desde el cielo hasta la tierra
Desmanes con mi lengua cada alma.
En le fin de tu cráter
explota mi semen
buscando en un fin, su lento saciar.
ha de ser tu cuerpo amor de mis amores
mi único templo tocado
donde caen mis ojos trillados
para alzar tu útero
envolviéndolo en mi caluroso hervidero sexual.
Nuestra pasión se une en el fondo de mi cama, de
tu cama...
Es que las almohadas son senderos del cielo,
El colchón terreno de nuestro amor divino.
Toco, toco y toco sin cesar tus pechos para llegar al febril
sol naciente.
Beso, tus labios esplendorosos de cara nocturna,
Gimes cuando se unen la luna y el sol,
Callados, somos velas, luz, amor, santo pincel de nuestra
pasión.
XVII- Sobre tus orejas están mis palabras despiertas
domando los lobos
campo de miel
colmando pulidos vientos lúcidos míos.
Que habitan lejos de los árboles bronceados
Yo clamo: canto, bajo mudos ángeles demoníacos,
Solo el santísimo aliento nos da cofres de música
celestial.
XVIII- Envuelven los cofres dorado
como espejos del pálido mercurio,
que ternura ojeada mira
dice a lo lejos: duermo, espejado, puerco, decidido a mentir
y a llorar el cerdo sucumbió al adorno del velo nubloso.
Es demasiada tu hermosura...
Veo en los cielos
Tu nombre reflejar
Asustado al sol
La resplandorosa flor
Que de tus labios me besaron..
Diciendo la puesta del sol.
En el arma sedosa de tu infantil cornisa.
Es demasiada tu hermosura..
Luz en tus pechos
Derramando estrellas y lunas,
Como el anillo de mi trono
Bajan y mi muerte se escapan
Para ver tronar tu marcha
Es demasiada tu hermosura...
XIX- largas piernas
al avanzar
brazos de realeza
que se alzan en la cobardía
agitando fatídicos y hondos ríos fértiles
¡¡¡PIEDAD A TUS BRAZOS!!!
Dale innata sangre azul
Dale paso
Dale rosas días...
XX- despierto con tus labios presos de mi amor,
suena nuestro rosal
cantando mariposas
al relámpago dorado
que la noche llamó su sombra.
Ya somos alianza eterna
Siempre llenos de ardientes arenas
Jubilosas plácidas mansedumbres
Donde el mar es puro, blanco y casto.
Oro, debajo de olas cálidas
Enredados en viejo sol.
Déjame llevarte...
Conoce mis sueños contigo
Hecho ladrillo...
Hecho sangre...
Hecho amor...
XXI- Ultima melodía:
Desesperadamente tempestuosos,
Vivimos nuestras serenas y dulces melodías de amor,
Mirando el horizonte cristal
En nuestras tiernas canciones
Se hicieron carne las hadas del amor...
Y es que miro el cielo
Y es que miro la luna
Y es que miro tus cartas
Y es que veo los mares
Y te veo, te siento, te amo...
Ya somos uno.