La abstracciòn frange en chispas, obsoleta disoluciòn
y oferta nivel en blancura y turbiedad a distancia media en la que ni
de muy cerca ni de muy lejos alienta mirada. Con la abstracciòn
se ven los espacios ocupando diversos grados (niveles) de empiria. No
siempre la abstracciòn diluye separando y desuniendo en compartimentos
estancos; muchas veces la abstracciòn vincula introduciendo nuevos
medios, y son los medios los que sobrenadan, sobrenadando en pro de los
vìnculos y asociaciones. Esto lo podemos observar en la abstracciòn
realizada por la quìmica: si se separan mezclas en bruto y ya dadas
en la naturaleza, es para encontrar nuevas valencias de los elementos
en mezcla, y asì con estas nuevas valencias podemos establecer
nuevas asociaciones, nuevos vìnculos, nuevas mezclas.
La abstracciòn procede cortando y obteniendo nuevos marcos de funcionalidad:
cortamos aquì, y una nueva màquina oficiarà, por
su funcionamiento, nuevas mezclas. Cortando vemos si esto funciona o no
funciona. Esto funciona o no . Ello funciona o ello no funciona.
En la transversalidad se operan mezclas. Hay cortes en "funciòn"
de la mezcla. Ello funciona, y funciona como màquina accionada
por la abstracciòn. Esto funciona o no: ello funciona o no.
La abstracciòn no aisla sin poner en conexiòn. La abstracciòn
busca nuevas conexiones y no obstante corta provocando chispas. Chipas
de àmbar (atracciòn-repulsiòn), chispas de teorìa-pràctica
(alas de cerebros compuestas de chips de complejidades rayanas en el caos:
còrtex), chispas de ciudad ( tràfago batiente recurrido
por circuitos o lòbulos en redes: arterias rotas, armònicas,
etc.), chispas de escritura (granos de deseo orquestados por ritmos alotròpicos).
Abstraer y transversalizar son las operaciones de la creaciòn concrescente,
al aire libre, fuera de condiciones de laboratorio. Abstraer es llevar
al afuera, llevar fuera. Afuera o espacio de transversalidad. En el afuera
concurren los encuentros, ocupados de chispas, quarks. En los encuentros
hay tachiones salvando las distancias que se conservan en el afuera como
espacio del encuentro. En los encuentros hay distancias con todo y que
hay choques. Si hay choques en el espacio del encuentro es para enunciar
lo que de las chispas brota, y tambièn hace brotar otros niveles.
No es que el encuentro excluya por ser choque, sino que el choque en el
encuentro entrecruza los niveles de las cosas (en serie) que se encuentran.
Siempre son series las que encuentran realizando el encuentro. Es en el
choque que se dan los niveles, la energìa, la diferencia, la singularidad;
en ninguna otra parte se dan niveles, ni en la ètica ni en la estètica,
aunque la estètica la podemos considerar como el "arte"
de los encuentros poniendo a su servicio una ètica de la responsabilidad
de la creaciòn... que se da en el encuentro. Comoquiera que fuese,
en el encuentro se nos dan los niveles, la energìa. Si la energìa
es el elemento del encuentro (lo que se da) , en el encuentro encontramos
el "hay. En el hay se da lo que se da con lo que se da (perdòn!):
HAY. En el encuentro HAY: hay inclusiòn. Esto funciona en el ello.
Ello funciona. Todos nuestros encuentros son nivelares, que no niveladores.
Todos los encuentros son nivelares o a nivel molecular. Dos molèculas
se encuentran: ocurrencia. Una molècula de deseo echa chispas en
su ocurrencia con una molècula de imitaciòn: una chica cuenta
que no le gustaba Shakira, pero alguna vez en una fiesta colocaron tanto
las canciones de Shakira, y todos los ahì presentes la coreaban
(eco de ecos) sin cesar bailando, que su sensibilidad se trastornò
y entrò en otro nivel... Una màquina, asì sea sòlo
de sensibilidad, funciona resonando (eco) echando chispas (ecos) de ecos,
de interferencias (ecos)...