El desastre, un pensamiento del afuera, Derrida y el pensamiento del afuera como deconstrucción, diferencia, gramma, suplemento, etc., Y Blanchot como espacio neutro, afuera, desastre « El desastre está separado, es lo que está más separado.

Cuando el desastre sobreviene, no viene. El desastre es su inminencia pero, dado que el futuro, tal y como lo concebimos en el orden del tiempo vivido, pertenece al desastre, el desastre ya lo ha retirado o disuadido siempre, no hay porvenir para el desastre, de la misma manera que no hay tiempo ni espacio en el que este se cumpla.

Él no cree en el desastre, no se puede creer en él, tanto si se vive como si se muere. No hay fe alguna a su medida sino, al mismo tiempo, una suerte de desinterés, desinterés desinteresado del desastre. Noche, noche en blanco- así es el desastre, esa noche que carece de oscuridad, sin que la luz la ilumine.

El círculo, desenrollado en una recta rigurosamente prolongada, vuelve a formar un círculo eternamente privado de centro.

La «falsa» unidad, el simulacro de unidad, la comprometen mejor que su encausamiento directo que, por lo demás, no es posible.

¿Escribir acaso sería, en el libro, tornarse legible para cada cual y, para sí mismo, indescifrable? (¿Acaso Jabès no nos lo ha dicho casi?). »

Blanchot. La escritura del desastre